domingo, 22 de mayo de 2011

EL PETIT ÉSSER HUMÀ




Nosaltres hem decidit fer el vídeo de l’ésser humà amb “stop motion” perquè creiem que és tant difícil poder expressar què som, com som i com actuem que hem intentat representar-ho d’una manera més caricaturesca.
Hem volgut utilitzar playmobils per representar-nos i imitar-nos ja que són molt petits en relació a nosaltres igual que nosaltres ho som en relació al món que ens envolta i totes les coses que desconeixem i que ens queden per conèixer.

No hem volgut fer una definició exacte d’ésser humà sinó que mitjançant escenes i situacions que ens podem trobar al dia de cada dia i posant-hi adjectius volíem trobar una bona manera d’acostar-nos a la representació del que som.

Cada cosa que fem és el que ens identifica i hem volgut presentar alguns dels trets més significatius de les persones que mica en mica, formen el que seriem, tan amb les coses bones com amb les dolentes.

sábado, 21 de mayo de 2011

Un filòsof actual

Per reflexionar...

 
EL ELEFANTE ENCADENADO

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

                                                                                                            Jorge Bucay

Segurament haureu sentit a parlar d'aquest escriptor argentí, a mi em va cridar l'atenció el seu llibre "Cuentos para pensar" quan van llegir aquest conte i algun d'altre. Suposo que ha tingut tant d'èxit perquè amb poques línies és capaç de fer-nos veure errors nostres, o de fer-nos identificar amb l'elefant que ha donat per perduda alguna cosa, sense pensar que ha passat temps i potser ja és capaç de vèncer-la. Moltes vegades en la nostra vida som com aquest personatje, els demés poden veure les nostres capacitats i nosaltres no creiem en el que sí podem fer. A mi almenys aquest conte em va fer pensar i recordar momtents de la meva vida en que hauria d'haver intentat un cop més allò que volia, i encara que el pobre animal no fos conscient d'això, nosaltres sí que sabem que sempre hi ha temps per superar-se a sí mateix.



Aitana Ayet